Basada en hechos reales, en abril de 2005, un grupo de ciudadanos estadounidenses armados concibieron el Proyecto MINUTE MAN para impedir las travesías de indocumentados por la frontera de Estados Unidos y México. Arizona es un magnífico texto que reflexiona sobre las fronteras, la migración, la violencia de género, la estupidez humana y los límites de su manipulación, además de ser un tragicómico retrato del alma de dos seres humanos perdidos en el desierto de la vida. Arizona no está tan lejos. Arizona está aquí, en Europa, en Melilla, en Canarias, en cada muro que se levanta para impedir que un ser humano acceda a una vida mejor. George y Margaret tienen una importante misión: defender sus fronteras. Los vecinos del sur están ahí, acechando, esperando a cruzar ante el más mínimo descuido. Ellos lo impedirán. Pero cuando Margaret comienza a hacer preguntas, a dudar de las verdaderas razones que les han traído hasta este árido lugar, la comedia musical que marcaba su vida se tornará una terrible tragedia. Notas del autor "Fronteras, malditas, aquí y allá, malditas, en cada rincón del planeta, malditas, invisibles o sólidas, malditas, diques de contención de gentes que huyen desesperadamente, malditas, espejo de nuestra vergüenza, malditas...". Escribí Arizona en el año 2005, tras leer una noticia en el periódico acerca de unas patrullas de ciudadanos norteamericanos que, bajo el nombre de Minute Man y armados, vigilaban la frontera con México para "reflexionar con sus vecinos del sur" o, dicho de una manera más clara, para impedir por la fuerza el paso de ilegales. 2019, Donald Trump es presidente de los Estados Unidos y, entre otras aterradoras medidas, construye un muro que separe a su país de sus indeseables vecinos sureños. 14 años han pasado y todo sigue, no diré igual, sino peor, mucho peor. La tragedia de los refugiados, la sinrazón de los gobiernos, el horror de la guerra y nuestra falta de solidaridad parecen más arraigados que nunca. Claro que, este no es un problema que afecte solamente a otros países. ¿Y España? Nuestras fronteras, nuestra intolerancia, nuestra violencia. Que una compañía del prestigio y la trayectoria de Delirium Teatro ponga en pie mi texto me enorgullece y me hace sentir que el teatro continúa siendo ese espacio de reflexión imprescindible para que la sociedad pueda ver reflejada sus mayores logros y sus más terribles miserias. JUAN CARLOS RUBIO